Acusaciones de Sabotaje: ¿Está el equipo Alpine socavando a Franco Colapinto?

En el vertiginoso mundo de la Fórmula 1, donde los milisegundos definen carreras y reputaciones, la reciente cadena de infortunios que ha sufrido Franco Colapinto ha comenzado a generar más que simples sospechas. Detrás del muro de boxes y de los pulidos comunicados de prensa, podría estar desarrollándose una historia más oscura: una supuesta campaña interna de sabotaje y guerra psicológica dentro del equipo de la Academia Alpine.

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Un patrón inquietante
A lo largo de la temporada 2025 de F1, el auto de Colapinto ha estado plagado por una desconcertante serie de fallos mecánicos y errores estratégicos. Si bien los errores ocasionales son parte del automovilismo, la frecuencia y el momento en que ocurren estos problemas —desde fallos de software en el sistema de gestión del motor hasta reparaciones incompletas por parte del equipo técnico— sugieren un problema más profundo.

En varias carreras, Colapinto reportó problemas con la configuración del auto y la cartografía del motor, solo para que los ingenieros «descubrieran» un error crítico en el sistema después de la competencia. En otras ocasiones, salió a pista con fallas mecánicas no resueltas que debieron haberse corregido en los chequeos de boxes. No son errores de novato: son fallos evitables que sistemáticamente le quitan al piloto su ventaja competitiva.

Moral socavada
Varias fuentes cercanas al paddock describen un ambiente de hostilidad silenciosa, donde Colapinto suele estar aislado, recibe escaso apoyo en los informes posteriores a las sesiones y queda al margen de discusiones clave de estrategia. El mensaje es claro: Alpine ya no lo considera parte de su visión a largo plazo.

Al no brindarle un auto confiable y crear un entorno psicológico tóxico, algunos señalan que Alpine estaría intentando forzar una salida silenciosa. En lugar de despedirlo —lo que podría generar mala prensa, dada su popularidad y su base de fans argentinos—, estarían aplicando presión mediante sabotajes indirectos. ¿El objetivo? Que renuncie por decisión propia o que su rendimiento baje lo suficiente como para dejarlo fuera sin escándalos.

Un problema mayor
No es la primera vez que Alpine es acusada de mal manejo del talento. Los críticos han señalado una rotación constante de pilotos prometedores que fueron relegados o apartados sin mayores explicaciones. Si el caso de Colapinto confirma estas sospechas, podría evidenciar fallas sistémicas en la forma en que Alpine gestiona el desarrollo de sus pilotos jóvenes.

Perder a Colapinto —un piloto con carisma, velocidad y el apoyo de una afición apasionada— sería un error monumental. Y si las acusaciones de sabotaje llegaran a comprobarse, marcarían un capítulo vergonzoso en la historia de Alpine como equipo de competición.

¿Y ahora qué?
Tanto fanáticos como analistas están observando atentamente. ¿Responderá Alpine a las crecientes críticas? ¿Hablará Franco públicamente? El automovilismo es tanto un juego político como técnico, y si hay algo que la historia nos ha enseñado, es que el talento por sí solo nunca es suficiente —especialmente cuando tu propio equipo se convierte en tu mayor obstáculo.

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