La locura. Alquilar este verano en Pinamar o Mar del Plata, mas caros que Marbella o Mónaco.

Los precios en dólares para vacacionar en la Costa Atlántica argentina este verano han aumentado, haciendo que destinos como Mar del Plata, Villa Gesell o Pinamar sean más caros en comparación con otras opciones internacionales, como unas vacaciones en Uruguay o en la costa mediterránea de Italia. A pesar de ello, el interés por estos destinos está en alza. Los propietarios están pidiendo hasta 10 millones de pesos la quincena por un departamento de 2 ambientes en Pinamar.

Si bien los propietarios están comunicando un aumento del 30% en las reservas en la Costa Atlántica respecto al año pasado, lo que dudamos, y los precios de alquileres han subido alrededor de un 95%. En Mar del Plata, por ejemplo, se recomienda a los propietarios ajustar los precios conforme a la inflación, y se estima que el alquiler semanal de un departamento de tres ambientes puede partir desde los $550.000. Pero estamos hablando de un departamento básico, para 4 personas y no en sus mejores condiciones

En Pinamar, los precios en dólares han mostrado poca variación respecto al verano anterior. Un departamento de dos ambientes puede costar entre USD 2.500 y USD 4.500 por quincena en enero, y las casas más lujosas pueden llegar a costar hasta USD 25.000 en sitios exclusivos como Cariló o Pinamar Norte.

Se advierte a los turistas sobre posibles estafas y se recomienda alquilar a través de agentes inmobiliarios matriculados o plataformas verificadas para evitar problemas. Además, es clave reservar con anticipación para asegurar buenas ubicaciones y mejores precios. En cuanto a Cariló, los precios están ajustados al dólar paralelo, con un aumento del 15%, debido a un cambio en la demanda, que ahora busca opciones más económicas.

Los alquileres en la Costa Atlántica están subiendo considerablemente, y los turistas están optando por reservar pronto o buscar alternativas más accesibles ante estos incrementos.

Los precios para alquilar en la Costa Atlántica argentina este verano han aumentado considerablemente, llegando a ser más caros en dólares que destinos internacionales como Uruguay o la costa mediterránea de Italia. Este encarecimiento ha generado una creciente preocupación entre los turistas, quienes ven cómo los costos para vacacionar en su propio país se disparan, especialmente en un contexto económico complicado para muchos argentinos.

El artículo menciona que la demanda por destinos como Mar del Plata, Villa Gesell y Pinamar ha crecido un 30% en comparación con el año pasado. Este aumento en la demanda, sumado a la inflación, ha sido aprovechado por muchos propietarios de inmuebles turísticos para incrementar los precios hasta un 95% respecto a la temporada anterior, lo que representa una carga considerable para los turistas. En Mar del Plata, por ejemplo, se estima que el alquiler semanal de un departamento de tres ambientes puede comenzar desde $550.000, lo que supone un desafío para las familias de ingresos medios y bajos.

Este fenómeno ha desatado críticas por el aparente abuso de posición dominante por parte de muchos propietarios argentinos, quienes, al tener propiedades en los destinos más populares, imponen precios excesivos que distorsionan el mercado. En estos casos, los turistas se encuentran con opciones limitadas, ya que los destinos más demandados suelen ser controlados por un reducido grupo de propietarios, lo que les permite subir los precios sin una verdadera competencia. Esta práctica va en contra de los principios de la Defensa de la Competencia, que busca evitar situaciones donde una parte abusa de su posición en el mercado para imponer condiciones desfavorables.

Relación de consumo y derechos de los turistas

La relación de consumo entre los turistas (consumidores) y los propietarios de inmuebles turísticos (proveedores) está regulada por diversas leyes de protección al consumidor. Estas normas están diseñadas para evitar abusos en la contratación de servicios y asegurar que los derechos de los consumidores sean respetados. En este caso, muchos propietarios están imponiendo condiciones que podrían considerarse desleales o abusivas, como exigir depósitos excesivos, fijar precios inflados y ofrecer contratos con términos poco claros.

La Libertad de contratar es un principio fundamental en las relaciones comerciales, que permite a las partes pactar libremente las condiciones de un contrato. Sin embargo, esta libertad no es absoluta y debe estar regulada por principios de Lealtad Comercial. Esto implica que las partes deben actuar de buena fe y con equidad, sin aprovecharse de situaciones de vulnerabilidad o escasez para imponer términos desproporcionados. En el contexto actual, algunos propietarios están imponiendo precios que no reflejan el valor real del servicio, sino que aprovechan el aumento de la demanda para inflar los costos, lo que podría considerarse un abuso de su libertad contractual.

Abuso y medidas para evitar estafas

El abuso en los precios también se ve reflejado en la necesidad de tomar precauciones para evitar estafas en los alquileres. Como se menciona en el artículo, los especialistas recomiendan alquilar a través de profesionales inmobiliarios matriculados, lo cual garantiza una mayor seguridad. Sin embargo, muchos turistas recurren a medios alternativos para encontrar precios más accesibles, lo que los expone a fraudes en plataformas no reguladas o en redes sociales.

La responsabilidad de los propietarios y el Estado

En este contexto, el rol de los empresarios comerciales y los propietarios es clave. Estos actores deben actuar con responsabilidad y ajustar sus precios de manera razonable y proporcional a los costos reales, en lugar de buscar una rentabilidad exagerada que perjudique a los consumidores. El mercado de alquileres turísticos debe ser un espacio de competencia justa y equilibrada, donde las leyes de oferta y demanda se regulen bajo principios de equidad y respeto por los derechos del consumidor.

El Estado también juega un papel fundamental en este escenario. Las autoridades deben asegurarse de que las leyes de Defensa de la Competencia y Protección al Consumidor se apliquen de manera efectiva, evitando abusos y protegiendo a los turistas de prácticas comerciales desleales. Además, es necesario fomentar la transparencia en los precios y las condiciones de los alquileres, asegurando que los turistas tengan acceso a toda la información necesaria para tomar decisiones informadas.

Mientras que los destinos turísticos de la Costa Atlántica se preparan para una temporada con alta demanda, el aumento desproporcionado en los precios de alquiler plantea serias preocupaciones. Los turistas se encuentran ante un mercado con opciones cada vez más costosas y condiciones que pueden considerarse abusivas. Es fundamental que se tomen medidas para regular estas prácticas, asegurando una competencia justa y protegiendo los derechos de los consumidores en el mercado turístico argentino.

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