Mekorot y los incendios en la Patagonia: la empresa estatal israelí que gestiona el agua de Argentina y está detrás de los incendios en la Patagonia

Mientras el Gobierno Argentino avanza con la posible privatización de AySA, una empresa extranjera aparece cada vez con más peso en el mapa hídrico argentino. Se trata de Mekorot, la compañía estatal de aguas del Estado de Israel, que hoy asesora, diseña planes y gestiona sistemas hídricos en 12 de las 23 provincias a través de convenios firmados con el Consejo Federal de Inversiones (CFI).
Su presencia ha pasado casi desapercibida para la opinión pública. Pero para organizaciones ambientalistas, comunidades rurales y asambleas por el agua, Mekorot no es un actor técnico neutro, sino una empresa con una historia profundamente controvertida en Palestina, donde ha sido señalada por organismos de derechos humanos y por Naciones Unidas como una pieza clave del sistema de “apartheid del agua” impuesto por Israel en los territorios ocupados.
Ahora, esas mismas organizaciones advierten que su desembarco en Argentina pone en riesgo la soberanía hídrica, el acceso al agua como derecho humano y el control territorial de regiones estratégicas como la Patagonia.
Una empresa estratégica para Israel
Mekorot no es una consultora privada. Es la empresa pública que diseña, controla y opera casi todo el sistema hídrico de Israel. Desde la fundación del Estado israelí, su misión fue asegurar agua para los asentamientos en zonas desérticas y semiáridas, lo que la convirtió en un actor central en la expansión territorial del país.
En Palestina, su rol fue todavía más político que técnico. Mekorot controla pozos, acueductos y redes que abastecen de manera preferencial a los asentamientos israelíes, mientras restringe o limita el acceso al agua de comunidades palestinas. Por ese motivo, la ONU y diversas ONG internacionales la han incluido en informes sobre discriminación estructural y violaciones al derecho humano al agua.
“Mekorot es una empresa hídrica con ADN geopolítico”, explica una investigadora del CONICET especializada en recursos naturales. “No solo gestiona caños y plantas de tratamiento: gestiona territorio, población y poder”.
El mapa de Mekorot en Argentina
Desde 2022, Mekorot firmó convenios con provincias como Mendoza, San Juan, Catamarca, La Rioja, Río Negro, Neuquén, Chubut, Santa Cruz, Formosa y otras, siempre a través del CFI. Formalmente, los acuerdos son para:
- Diagnosticar sistemas de agua y saneamiento
- Elaborar planes maestros hídricos
- Diseñar estrategias de uso del agua para riego, minería, energía y consumo urbano
- Proponer modelos de gestión y financiamiento
Los documentos hablan de “eficiencia”, “optimización” y “sustentabilidad”. Sin embargo, los anexos técnicos no son públicos en su totalidad, y las provincias no informan con claridad cuánto pagan, qué datos entregan ni qué derechos adquiere Mekorot sobre la información estratégica de los acuíferos.
“Le estamos dando a una empresa extranjera el mapa completo de nuestras napas, ríos y lagos”, denuncia una asamblea por el agua de la Patagonia. “Eso es equivalente a entregar los planos de Vaca Muerta o del sistema eléctrico”.
¿El agua para quién?
Una de las mayores críticas es que los modelos de gestión que propone Mekorot priorizan grandes proyectos productivos, especialmente minería, fracking, agronegocio y energía.
En Israel, el sistema hídrico está estructurado para garantizar primero la demanda industrial y estratégica, y luego la residencial. Las comunidades palestinas reciben agua racionada y cara.
Las asambleas ambientales temen que ese mismo esquema se traslade a Argentina:
“Nos prometen agua, pero en los planes siempre aparece primero la minería y los emprendimientos privados. Los pueblos quedan al final de la lista”.
La pregunta central es política:
¿El agua es un derecho humano o un insumo económico?
Patagonia, incendios y especulación
En el sur argentino, las sospechas son aún más graves. En zonas de Río Negro, Chubut y Neuquén, comunidades mapuche y organizaciones territoriales denuncian que los incendios forestales recientes están siendo funcionales a un proceso de depreciación de tierras, que luego son adquiridas por fondos, empresas y actores extranjeros.
No existen pruebas judiciales que vinculen a Mekorot con esos incendios. Pero las asambleas sostienen que el interés de grandes actores por el control del agua y los lagos patagónicos coincide con la destrucción ambiental que abarata el territorio.
“Mekorot no necesita prender fuego un bosque. Le alcanza con diseñar el sistema hídrico que hará rentable ese territorio para terceros”, afirma un dirigente mapuche.
¿Puede Mekorot comprar AySA?
Diego Berger, directivo de Mekorot, negó públicamente que la empresa tenga intención de comprar AySA. Señaló que las leyes israelíes impiden a empresas estatales adquirir activos estratégicos en otros países y defendió el carácter público de la gestión del agua.
Sin embargo, reconoció algo clave:
Mekorot quiere seguir asesorando a quien controle AySA, lo que en los hechos le permitiría influir sobre la política hídrica nacional, aun sin ser propietaria.
Soberanía en juego
Para especialistas en recursos naturales, el problema no es solo Mekorot. Es el modelo.
Argentina está entregando la planificación estratégica de su agua a una empresa extranjera con intereses, alineamientos y antecedentes propios.
“El agua define el desarrollo, la población y la economía de un país. Perder el control del agua es perder soberanía”, resume un ex funcionario del área hídrica.
