Éxodo empresarial: el balance de las empresas que abandonaron la Argentina bajo los gobiernos de Alberto Fernández y Javier Milei
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La salida de empresas de la Argentina no es un fenómeno nuevo, pero su magnitud y causas varían según el contexto político y económico de cada gobierno. En los últimos años, el país atravesó dos modelos opuestos de gestión: el intervencionismo y control de la economía durante la presidencia de Alberto Fernández (2019–2023), y la política de ajuste y desregulación total impulsada por Javier Milei (desde diciembre de 2023). Sin embargo, ambos escenarios coincidieron en un mismo resultado: la pérdida de confianza de empresas locales y multinacionales, que optaron por cerrar, vender o reducir su presencia en el país.
Un síntoma de un mal estructural
La Argentina padece desde hace décadas un problema recurrente: la falta de previsibilidad. Cambios constantes en las reglas de juego, inflación crónica, trabas al comercio exterior y sistemas impositivos inestables hacen que las compañías vean al país como un destino de alto riesgo.
Durante la gestión de Alberto Fernández, la pandemia agravó una situación que ya era compleja. Se impusieron controles de precios, restricciones cambiarias, cepos a las importaciones y fuertes regulaciones laborales. El resultado fue una ola de cierres y retiros, especialmente de empresas multinacionales que no lograron adaptarse a las condiciones locales.
Con la llegada de Milei, las expectativas iniciales fueron positivas: el nuevo gobierno prometía eliminar trabas, abrir la economía y reducir el déficit fiscal. Pero la brusca recesión provocada por el ajuste, la caída del consumo interno y la inestabilidad política llevaron a que varias firmas también decidieran irse o reestructurarse.
Cuadro comparativo: empresas que abandonaron la Argentina
| Período presidencial | Cantidad aproximada de empresas que se fueron o vendieron activos | Ejemplos destacados | Motivos principales de salida |
|---|---|---|---|
| Alberto Fernández (2019–2023) | Más de 60 casos documentados | Falabella, LATAM, Walmart, BASF, Norauto, Axalta, Petrobras, Dow Chemical, Nike, Glovo, Air New Zealand, Danone (reducción), entre otros | – Pandemia y cierre global de operaciones. – Controles cambiarios y de precios. – Imposibilidad de girar dividendos. – Inflación e incertidumbre macroeconómica. – Desconfianza regulatoria. |
| Javier Milei (2023–2025) | Entre 13 y 16 empresas hasta noviembre de 2025 | HSBC, Clorox, Xerox, Prudential, Procter & Gamble (una división), AIG, Sanofi, Air Liquide, entre otras | – Caída del consumo interno. – Recesión producto del ajuste. – Desregulación abrupta sin estabilidad cambiaria. – Dudas sobre sostenibilidad política y financiera. – Reestructuración global de negocios. |
Dos modelos distintos, un mismo resultado
La comparación entre ambos períodos muestra diferencias de contexto pero una misma consecuencia: la falta de confianza empresarial.
Durante la administración de Alberto Fernández, el retiro fue impulsado por la intervención del Estado y las restricciones al mercado. Las empresas se vieron asfixiadas por la imposibilidad de importar insumos, congelamientos de precios, límites para girar utilidades y una inflación que superaba el 100% anual hacia el final del mandato.
En cambio, bajo Javier Milei, el fenómeno tiene otra raíz. Su plan de “motosierra” y liberalización generó una contracción abrupta del poder adquisitivo, caída del consumo y un clima social y político volátil. Las multinacionales, que esperaban una rápida estabilización macro, se encontraron con un país recesivo, sin crédito interno ni previsión cambiaria.
La venta del negocio local del HSBC y la salida de Clorox fueron señales fuertes de que, pese a la apertura económica, la incertidumbre sigue siendo la norma.
Una constante histórica: imprevisibilidad
Ambos ciclos reflejan que la economía argentina no ofrece reglas de largo plazo. En cuatro años de kirchnerismo y casi dos de mileísmo, la inversión privada no logra consolidarse. Las empresas planifican en meses, no en años. El crédito productivo es escaso, los impuestos son altos y las normas laborales siguen rígidas o cambiantes según la coyuntura.
Las salidas empresariales no sólo significan pérdida de empleo, sino también una señal simbólica hacia el mundo: la Argentina continúa siendo percibida como un país donde las reglas cambian más rápido que las oportunidades.
Más allá de los gobiernos
Las empresas no huyen de un presidente en particular, sino de una estructura que no garantiza estabilidad, ni jurídica ni económica. La comparación entre Alberto Fernández y Javier Milei revela que la orientación ideológica opuesta no fue suficiente para revertir el problema de fondo.
Mientras no exista una política sostenida que combine previsibilidad, seguridad jurídica y equilibrio macroeconómico real, los titulares de “otra empresa que se va” seguirán repitiéndose sexenio tras sexenio.
En definitiva, el éxodo empresarial es el termómetro de una Argentina que no logra ofrecer confianza. Y en economía, la confianza es el único capital que no se compra ni se imprime: se construye con coherencia y se pierde con facilidad.
