Dura realidad del emplo en Argentina en 2025 y perspectivas para 2026

analisis empleo argentina 2026

La situación del empleo en Argentina atraviesa un período de fuerte tensión estructural, marcado por la coexistencia de bajos niveles de desempleo abierto con un deterioro sostenido en la calidad del trabajo. A comienzos de 2026, los indicadores reflejan un mercado laboral que, si bien no muestra un salto abrupto en la desocupación, evidencia un proceso de precarización creciente y una pérdida significativa del empleo formal.

De acuerdo con los últimos datos difundidos por el INDEC, la tasa de desempleo se ubicó entre el 6,3% y el 6,6% durante el tercer trimestre de 2025. Este nivel, relativamente bajo en términos históricos, contrasta con una dinámica más profunda: la destrucción de empleo asalariado registrado en el sector privado. Desde fines de 2023, se estima una pérdida de aproximadamente 180.000 puestos formales, lo que marca una tendencia preocupante para la estructura productiva.

En paralelo, el salario real continúa mostrando signos de deterioro. La aceleración inflacionaria registrada durante 2024 y parte de 2025 impactó de lleno en el poder adquisitivo, tanto del salario mínimo como de los ingresos promedio. Aunque en algunos meses se observaron intentos de recomposición, estos no lograron consolidarse frente a la dinámica de precios, generando una pérdida acumulada que afecta el consumo interno y profundiza la fragilidad económica de los hogares.

Uno de los rasgos más visibles del actual escenario es el crecimiento de la informalidad. Cerca del 43,3% de los trabajadores se desempeñan en condiciones no registradas, lo que implica ausencia de derechos laborales básicos como cobertura de salud, aportes jubilatorios y estabilidad. Este fenómeno no es nuevo en Argentina, pero se ha intensificado en el último período como respuesta a la caída del empleo formal y a la necesidad de generar ingresos en contextos de incertidumbre.

En este marco, el trabajo cuentapropista y el régimen de monotributo se consolidan como las principales vías de inserción laboral. Lejos de representar un crecimiento del emprendedurismo genuino, muchos de estos casos reflejan situaciones de “autoempleo forzado” o incluso formas encubiertas de relación de dependencia. Empresas que reducen costos laborales optan por esquemas de contratación más flexibles, trasladando riesgos al trabajador.

El gobierno encabezado por Javier Milei impulsa una serie de reformas laborales orientadas a flexibilizar las condiciones de contratación, con el objetivo declarado de fomentar el empleo formal. Estas iniciativas cuentan con el respaldo de sectores empresariales, que argumentan que la rigidez normativa desincentiva la creación de empleo. Sin embargo, distintos analistas y sindicatos advierten que, sin un contexto de crecimiento económico sostenido, las reformas podrían derivar en una mayor precarización sin generar nuevos puestos de trabajo de calidad.

Las noticias más recientes de 2025 y comienzos de 2026 refuerzan esta lectura. Informes de consultoras privadas y organismos internacionales señalan que la recuperación del empleo formal se encuentra atada a la evolución de la actividad económica, especialmente en sectores clave como la industria y la construcción, que aún muestran signos de debilidad. A su vez, el ajuste fiscal y la caída del gasto público impactaron en el empleo estatal y en actividades vinculadas.

En síntesis, el mercado laboral argentino presenta una paradoja: bajos niveles de desempleo conviven con una creciente precariedad. La caída del empleo formal, el avance del trabajo informal y monotributista, y la pérdida del salario real configuran un escenario donde el principal desafío no es solo generar empleo, sino mejorar su calidad. Sin una recuperación sostenida de la economía, el riesgo es consolidar un modelo laboral más flexible, pero también más inestable y desigual.

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