Las carnes asturianas son productos cárnicos originarios de Asturias, una región en el norte de España. Se caracterizan por su alta calidad, sabor y textura, y son el resultado de una combinación de factores, como el clima, la alimentación de los animales, las razas autóctonas y las técnicas de producción tradicionales.
Entre las carnes asturianas más conocidas se encuentran el cordero, el ternera, el buey y el cerdo, que se crían en libertad en los prados y pastizales de la región, y se alimentan principalmente de hierba y forraje natural. Estas carnes son muy apreciadas por su sabor intenso y por su textura jugosa y tierna.
Además, en Asturias también se elaboran embutidos y productos cárnicos curados, como el chorizo, la morcilla, el jamón serrano y el lomo embuchado, que se elaboran con carnes de cerdo y se curan con sal y especias durante un periodo de tiempo determinado para potenciar su sabor y aroma.
Las carnes asturianas son muy valoradas por los amantes de la gastronomía y se utilizan en numerosos platos tradicionales de la cocina asturiana, como el famoso «fabada asturiana», un guiso de fabes (judías blancas) con chorizo, morcilla y otros ingredientes, considerado uno de los platos más representativos de la región.