Tarjetas de crédito bajo la lupa: por qué Visa y Mastercard siguen procesando pagos para sitios denunciados por fraude turístico como «Feel The City Tours”

feel the city tours

El crecimiento de las estafas digitales vinculadas al turismo internacional ha puesto bajo cuestionamiento no solo a los sitios fraudulentos que operan en internet, sino también a los sistemas de pago que permiten que estas operaciones se concreten. En particular, el caso de “Feel The City Tours”, una red de páginas web denunciada por vender entradas falsas o inexistentes para atracciones europeas, expone un interrogante incómodo: ¿por qué empresas como Visa y Mastercard continúan procesando pagos para plataformas que acumulan denuncias de fraude?

Miles de turistas de distintos países aseguran haber realizado sus compras mediante tarjetas de crédito emitidas por estas redes globales. En la mayoría de los casos, los usuarios reportan haber presentado reclamos formales ante los emisores de sus tarjetas luego de no recibir los servicios contratados. Sin embargo, los afectados sostienen que, pese a la acumulación de denuncias y pruebas, las operaciones continúan realizándose sin mayores obstáculos.

Un sistema que sigue funcionando pese a las denuncias
El esquema denunciado por los usuarios presenta un patrón claro. Sitios asociados a “Feel The City Tours” se posicionan en buscadores como si fueran portales oficiales para comprar entradas a los principales atractivos turísticos de Europa, incluyendo los Museos Vaticanos, el Coliseo, la Torre Eiffel, el Museo del Louvre o el Palacio de Versalles.

Las páginas presentan un diseño profesional y simulan ser proveedores oficiales o autorizados. Los precios, sin embargo, suelen ser significativamente más altos que los de los canales oficiales, y en muchos casos los compradores denuncian no haber recibido nunca los tickets o haber sufrido cancelaciones sin solución.

Lo que agrava la situación es que las transacciones se realizan sin fricción a través de tarjetas internacionales. Esto significa que, incluso cuando un usuario posteriormente inicia un proceso de reclamo o “chargeback”, el sistema de pagos ya ha permitido que la operación se concrete.

El incentivo económico detrás del sistema
Especialistas en pagos digitales señalan que cada transacción procesada dentro de las redes de tarjetas genera comisiones para los distintos actores del sistema: bancos emisores, procesadores de pago y redes de tarjetas.

En términos simples, mientras una operación sea técnicamente válida —es decir, mientras el comerciante tenga una pasarela de pago habilitada— la red procesará el pago. El control sobre la legitimidad del negocio suele recaer en el banco adquirente o en el proveedor de pagos que procesa las transacciones del comercio.

Esto genera una situación controvertida: incluso cuando existen numerosos reclamos de consumidores, el sistema puede continuar operando durante largos períodos antes de que se tomen medidas contra un comercio.

Los usuarios denuncian falta de protección
Muchos de los turistas afectados sostienen que las grandes redes de tarjetas promueven públicamente políticas de protección al consumidor, pero que en la práctica el proceso de recuperación del dinero es complejo, lento y en algunos casos infructuoso.

Entre los reclamos más frecuentes se destacan:

• demoras prolongadas en la resolución de disputas
• solicitudes reiteradas de documentación
• resoluciones parciales o negativas de reembolso
• dificultades para demostrar que el servicio nunca fue entregado

Para los afectados, esto se traduce en una sensación de desprotección frente a un sistema financiero global que, en su percepción, prioriza el funcionamiento del circuito de pagos por encima de la prevención del fraude.

Un problema estructural del comercio digital
El caso de “Feel The City Tours” pone de relieve un problema más amplio del comercio electrónico internacional. Las estafas digitales suelen operar a través de múltiples dominios, empresas registradas en distintas jurisdicciones y sistemas de pago intermediados.

Esta fragmentación hace que la responsabilidad se diluya entre diversos actores: plataformas publicitarias que permiten la promoción de los sitios, procesadores de pago que habilitan las transacciones y redes de tarjetas que procesan los cobros.

En ese ecosistema, los consumidores quedan muchas veces como el eslabón más vulnerable.

Debate sobre responsabilidades
El aumento de denuncias contra sitios de venta de entradas falsas está impulsando un debate creciente en Europa sobre la responsabilidad de las grandes plataformas tecnológicas y financieras en la prevención de fraudes digitales.

Organizaciones de defensa del consumidor advierten que, sin mecanismos de control más estrictos sobre los comercios que utilizan redes de pago globales, las estafas continuarán encontrando un terreno fértil para operar.

Mientras tanto, miles de turistas siguen reportando experiencias similares: compras realizadas con confianza a través de tarjetas internacionales y viajes arruinados por servicios que nunca existieron. En ese contexto, la pregunta que surge con cada nuevo caso es la misma: hasta qué punto el sistema financiero digital está preparado —o dispuesto— a frenar estas operaciones antes de que el daño ocurra.