Crisis en los procesos de selección: candidatos agotados y empresas desorientadas.
Los departamentos de Recursos Humanos, avocados a la búsqueda y selección de personal, están haciendo agua. Dejan muchísimo que desear

En un contexto laboral cada vez más competitivo, los procesos de selección parecen haberse transformado en un terreno de desgaste tanto para candidatos como para empresas. Sin embargo, lejos de tratarse de una dinámica equilibrada, crecen las evidencias de que los departamentos de Recursos Humanos y las consultoras de recruiting no están preparados para gestionar de manera eficiente —ni humana— la incorporación de talento.
El testimonio de múltiples candidatos revela una tendencia preocupante: la pérdida de humanidad en el trato y la improvisación como norma dentro de los procesos de contratación.
El desgaste del candidato: evaluación constante y reglas difusas
Quienes buscan empleo se enfrentan a una realidad exigente y, muchas veces, desorganizada. A medida que avanzan en entrevistas, no solo deben perfeccionar su discurso y comprender mejor sus propias aspiraciones profesionales, sino también adaptarse a procesos poco claros y cambiantes.
La multiplicidad de entrevistas en paralelo genera un estado de evaluación permanente que impacta directamente en la salud emocional. La sensación de que el valor profesional está constantemente en juego, sumada a la incertidumbre de los tiempos y la falta de respuestas claras, configura un escenario de ansiedad sostenida.
El seguimiento de cada proceso —revisar correos, plataformas como LinkedIn y organizar etapas— se convierte en una carga adicional. Las respuestas, cuando llegan, lo hacen de manera fragmentada y tardía, lo que incrementa la frustración.
Empresas sin rumbo: procesos improvisados y decisiones tardías
Del lado empresarial, emerge un patrón claro: los procesos de selección no están diseñados previamente, sino que se construyen sobre la marcha. En muchos casos, las compañías descubren qué perfil necesitan mientras ya están entrevistando candidatos.
Esto deriva en inconsistencias frecuentes. Procesos que cambian a mitad de camino, entrevistas redundantes y decisiones que podrían haberse tomado en etapas iniciales terminan prolongando innecesariamente la evaluación. Casos en los que candidatos atraviesan múltiples instancias para luego ser descartados por criterios básicos evidencian la falta de planificación.
Además, la repetición de entrevistas sin un enfoque progresivo —donde distintos entrevistadores formulan las mismas preguntas— refleja una deficiente coordinación interna. Lejos de profundizar en el perfil del candidato, estos procesos parecen responder a una lógica burocrática más que estratégica.
Comunicación deficiente y pérdida de respeto profesional
Uno de los aspectos más criticados es la comunicación. Mientras las empresas mantienen contacto activo con los candidatos que avanzan en el proceso, el silencio se impone cuando la respuesta es negativa o incierta. La práctica del “ghosting” laboral se ha vuelto habitual, deteriorando la experiencia del postulante.
Incluso en etapas avanzadas, donde se generan expectativas positivas, las decisiones finales pueden llegar sin explicaciones claras o, directamente, no llegar. Esta falta de feedback no solo afecta al candidato, sino que también daña la reputación de las კომპანი́as.
El problema de los challenges: alto costo, bajo retorno
Las pruebas técnicas o “challenges” representan otro punto crítico. Estas instancias suelen requerir una inversión considerable de tiempo y esfuerzo por parte del candidato, sin garantías de devolución proporcional.
En muchos casos, los ejercicios parecen ser enviados de manera automática, sin un análisis real de su necesidad o de la etapa del proceso. El resultado: evaluaciones superficiales o inexistentes y una percepción creciente de injusticia. Algunos candidatos incluso reportan haber aportado ideas concretas o mejoras a productos empresariales sin recibir reconocimiento ni continuidad.
¿Procesos de selección para quién?
La pregunta que surge es inevitable: ¿a quién benefician realmente estos procesos? Para los candidatos, implican desgaste, incertidumbre y una relación poco clara entre esfuerzo y resultado. Para las empresas, significan pérdida de tiempo, recursos y oportunidades de captar talento adecuado.
Lejos de ser un sistema optimizado, el reclutamiento actual parece funcionar por inercia, con estructuras rígidas que no se adaptan a las necesidades reales ni de las ორგანიზaciones ni de los profesionales.
Reconectar con lo humano
Frente a este escenario, algunos candidatos encuentran alivio en espacios de colaboración, mentoría y aprendizaje continuo. Apoyarse en colegas, mejorar habilidades y redefinir objetivos personales se vuelve clave para atravesar un proceso que, hoy por hoy, está lejos de ser transparente o eficiente.
El desafío para las empresas es claro: rediseñar sus procesos de selección con foco en la planificación, la comunicación y, sobre todo, en la recuperación del trato humano. De lo contrario, seguirán profundizando una crisis que afecta tanto a quienes buscan trabajo como a quienes lo ofrecen.
