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Saqueos en Argentina, una consecuencia de su propia cultura.

Argentina está sufriendo las consecuencias de su propia cultura. Más allá de las interpretaciones de sociedades con gobiernos corruptos, enemistad entre el oficialismo, la oposición y los poderes de la información (o la creación de la información), sabemos que Argentina es conocida en el mundo por su conducta pendular. Pero no solo del gobierno, sino del conjunto de su población. Hubo muchos analistas, inclusive argentinos que quisieron interpretar la forma tan sui generis del  argentino, pero nunca se dieron estudios concretos y realmente profundos sobre esta cultura tan enigmática.
                Pero yendo al punto que más nos sorprende, el de una cultura posible de generar en sus raíces una clase política capaz de utilizar los más vergonzosos recursos, aún en contra de su propia sociedad. Sabemos que la clase política está conformada, en este caso por argentinos. No son extranjeros, son argentinos. Por tanto cada acción que tomen para administrar un país será parte de un conjunto de ideas, basadas en una ética y moral (o carencia de estas) y un conjunto de valores que determinarán la forma de actuar. No es absurdo pensar que si una sociedad pueda experimentar la organización de saqueos a sus propios comerciantes, sus políticos organicen un saqueo a las propias arcas del Estado Nacional.
                En Argentina se están dando nuevamente una serie de saqueos, increíblemente como ha quedado demostrado por las filmaciones obtenidas, a comercios y supermercados, pero no es un saqueo de alimentos, sino de bienes, en su mayoría suntuosos y no de primera necesidad. Esto nos hace concluir que es una sociedad que no respeta el trabajo ajeno, en la que existe una franja parasitaria, capaz de ejercer la violencia y el temor continuo sobre otras franjas de la sociedad. Pero aún, la organización de los saqueos y la utilización de los sectores más necesitados  es parte de una operatoria de líderes (mal llamados líderes, en Argentina se los llama “punteros”) y se hace suponer que detrás de estos están los grupos que buscan desestabilizar al gobierno. 
                Nos asombra más todavía la cantidad de voces que continuamente piden por el derrocamiento del gobierno, ya sean ciudadanos, como medios de comunicación con la absurda forma de exaltar todos los aspectos negativos de la gestión nacional y exacerbando el sentimiento de caos entre la población. 
                Del otro lado, un gobierno sordo, ingenuo, acorralado, que no ha sabido entender la cultura argentina, creyendo que la imposición de las decretos para restringir el comercio con el exterior, más precisamente la importación y la fuga de divisas, de la cual son responsable las clases ricas (esas que nunca se sintieron parte de su país y sueñan con transformarse en Norteamericanos solo con viajar a Miami) que prefieren enviar sus ganancias en suelo nacional al exterior,  recortando así la posibilidad de un país de reinvertirse a sí mismo.
Un círculo vicioso, en donde el pobre espera por asistencia eterna, el rico escapa con sus dinero y mira para otro lado, el político que se aferra al poder y a asegurarse “2 o 3 departamentos” antes de terminar su mandato, y una clase media inoperante, que nunca supo reclamar, pero si exigir sin dar nada a cambio. La bola de nieve se acrecienta cada vez más, y no ya se supone el temor a un estallido social, o un derrocamiento de un gobierno. Se teme que Argentina continúe en su decadencia y falta de valores. Los argentinos siguen esperando el milagro del cambio, ese fin del mundo maya prometido del 2012, en el que habría nuevos valores sociales, pero no. Porque el argentino es incapaz, como cultura de criticarse a sí mismo. La culpa la tienen siempre otros. El argentino es perfecto...salvo cuando: no puede comprar dólares, no puede tener jueces que sentencien correctamente a los culpables, no puede controlar la inflación, no puede detener saqueos ni violencia en los estadios de futbol o no puede tener un país como el europeo.

“ Computadoras vs. Soja" Una mejora en los términos de intercambio?