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¿El granero del mundo futuro, ensamblador o productor de bienes tecnólogicos?

Paul Samuelson una vez dijo: “..en el mundo hay 4 tipo de países: los desarrollados, los subdesarrollados, Japón y Argentina..”. Seguramente, lo que quiso describir, es justamente lo inexplicable de nuestra cultura, y como a los ojos del mundo no somos coherentes en nuestras acciones. Samuelson, un economista, tenía su mirada puesta en la política económica argentina pendular al momento de elaborar esa frase, 100% con la que estoy de acuerdo.
Un país como Argentina no deja de asombrar a nadie. Los políticos argentinos tampoco dejan de asombrar a su población. Posiblemente porque los gobiernos son reflejos de la población y porque por Constitución y por Ley, quienes ejerzan cargos públicos en Argentina deben ser argentinos.  
Como argentino nunca me dejó de asombrar la poca capacidad resolutiva que tiene nuestra cultura para elaborar políticas económicas, y sociales en el largo plazo. En Argentina se “ata todo con alambre”. Estamos acostumbrados a ver con cada gobierno de turno, cómo se desechan todo tipo de políticas que haya implementado el gobierno anterior, solo porque era oposición o porque… bueno a veces las incoherencias son tantas que es difícil explicar los porque.
Se me cruzó por la cabeza hace unos días entender mejor el tema de la exportación de cereales, y lo que realmente representaba para la economía argentina, pero comparando esta visión con la contrapuesta, que es la industrialización.
A principios del siglo XX Argentina fue llamada el “granero del mundo”, y parece ser que, a pesar del discurso en contra del “yuyito” llamado soja, ya escuchado de los administradores del estado nacional, vuelven a apostar a ser nuevamente el “granero del mundo” ante  una demanda sostenida y agresiva de alimentos a nivel mundial, de la cual seremos proveedores..? La presidente argentina, en su discurso del pasado 27 de junio, citó la posibilidad de “prepararse” para transportar la carga de granos provenientes del norte del país a través de la restitución del ferrocarril Gral. Belgrano, obra que será financiada por capitales chinos ( ahh, nadie creía que los chinos llegarían a emular a los ingleses?). Por lo tanto, esto significa que a pesar de su discurso en contra de una economía basada en la exportación de granos, realmente apuestan a su producción a mayor escala para “alimentar al mundo”.

Pero, ¿y la sustitución de importaciones? ¿La expansión de la industrial nacional? Bueno, seamos estratégicos y al momento de pensar en renta nacional, sepamos evaluar cuales con las actividades que sabemos desarrollar, que van a ser sostenible en el largo plazo y van a concluir en más ganancias a nivel país. Un ejemplo. No estoy en contra de la producción nacional de bienes electrónicos (entiéndase ensamblaje también), pero consideremos si realmente tenemos la capacidad para enfrentar en calidad y competitividad de precios que otros países que pueden ofrecer a bajo costos productos tecnológicos. ¿Cuánto tiempo nos llevaría adquirir tecnología, conocimiento y costos competitivos para ofrecer los mismos al mundo? Probablemente ni por curva de aprendizaje híper efectiva, podríamos ponernos a la altura de China, Taiwán o Tailandia.
¿Porque no pensar contar en el mediano y largo plazo, con una política económica y políticas que estructuren una actividad económica que realmente consideremos que podamos llevar a cabo e incluirnos en el mundo como proveedores referentes? ¿A estas alturas vamos a ponernos a disputar el ensamblaje de celulares, televisores y electrodomésticos en zonas francas nacionales, cuando sabemos que podemos conseguir los mismos, con la misma calidad y por mitad de precio desde China o Taiwán? O todavía creemos que el repuesto nacional del vehículo es cuesta el doble, pero claro.. ahh no es chino, es argentino?  ¿Industria Nacional? SÍ, obvio! Pero por favor, comprendamos el mundo en el que vivimos. Argentina es estructuralmente un país caro, (opinión aparte de los “porques” de la inflación) y siempre lo vamos a ser si no resolvemos el problema de la inflación (desconfianza + incertidumbre). O bien resolvemos el problema de la inflación para transformarnos en un país estable y accesible o nos acostumbramos a vivir devaluando, que en sí  es la herramienta más efectiva para ganar competitividad de costos en el corto plazo, pero un circulo vicioso del cual cuesta salir porque, si devaluamos viene la inflación y si tengo inflación volvemos a devaluar para ganar competitividad, y así, y así. Pero las consecuencias en el largo plazo de vivir con inflación continua es el vicio que genera la misma en la remarcación constante de precios y la de no existir precios de bases o de referencia (me fuí de tema...). Por lo tanto, apoyemos el pragmatismo productivo. Busquemos fomentar la produccion de los bienes que podamos sostener como competitivos, no solo en precio, sino tambien en el conocimiento y la tecnología que agregamos a los mismos. Olvidemonos de cuento de las "maquilas" (se acuerdan de este término?). No vale la pena importar, ensamblar y vender más caro internamente. Utilicemos los recursos para producir lo que el mundo necesita. Construir si, una industria nacional, pero eficiente.
Volviendo al tema del “granero del mundo”, la industria y los ingresos que se puede generar a partir de este sector continuo en este próximo resumen “ Computadoras vs. Soja" Una mejora en los términos de intercambio?

Saqueos en Argentina, una consecuencia de su propia cultura.               

 

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